Durante décadas, la conversación sobre el peso ha girado alrededor de las calorías, las dietas y la báscula. Sin embargo, existe una consecuencia mucho más difícil de medir y que apenas ocupa espacio en el debate público: la cantidad de energía que muchas personas invierten en intentar alcanzar un ideal físico.
Ese es uno de los ejes centrales del trabajo de Julia Fernández-Renau, nutricionista y divulgadora, que en su libro ‘A la mierda la dieta: Una guía sobre cómo sanar tu relación con la comida y tu cuerpo’ cuestiona una cultura que convierte el cuerpo en un proyecto interminable de mejora. Para ella, el mayor daño no siempre aparece en los análisis médicos ni en el espejo, sino en los recuerdos que nunca llegan a existir.
Cuando le pregunto por el coste de oportunidad que supone pasar años esperando al llamado cuerpo ideal, su respuesta apunta directamente al corazón del problema.
"Creo que es uno de los costes más invisibles de la cultura de la dieta y, al mismo tiempo, uno de los más devastadores”, apunta. “Cuando hablamos del impacto de la insatisfacción corporal solemos pensar en las dietas, en el peso o en la comida, pero rara vez hablamos de todo lo que dejamos de vivir mientras esperamos a tener el cuerpo que creemos que nos permitirá hacerlo”.
La teoría, explica, cobra forma cada día en las historias de las mujeres que llegan a su consulta y a sus programas. Experiencias distintas que terminan construyendo un mismo patrón de renuncias. "En mi programa escucho historias que se repiten una y otra vez”, explica. “Mujeres que llevan años sin ponerse un bañador porque sienten vergüenza. Mujeres que evitan salir en las fotos familiares y que, cuando miran atrás, descubren que apenas aparecen en los recuerdos de sus hijos. Mujeres que rechazan citas, que apagan la luz durante las relaciones sexuales, que no se apuntan a clases de baile, que no viajan, que no se compran la ropa que les gusta o que no disfrutan de unas vacaciones porque pasan el día preocupadas por cómo se les verá el cuerpo”.
La lista resulta tan cotidiana que evidencia hasta qué punto la insatisfacción corporal termina condicionando decisiones aparentemente pequeñas que, acumuladas durante años, transforman una biografía entera. Cada fotografía evitada, cada plan rechazado o cada verano vivido con miedo constituye una pérdida imposible de recuperar.
Uno de los aspectos que más llama la atención de su discurso es que la consecución del objetivo de peso tampoco garantiza el bienestar que tantas personas esperan encontrar. "Y ojo, algunas de ellas sí consiguen alcanzar el peso que perseguían”, reconoce la experta. “Y entonces descubren que la paz nunca dependía de un número en la báscula. El cuerpo cambia, pero la forma en la que se miran no ha cambiado. Siempre hay cinco kilos más que perder, una celulitis que eliminar o una parte del cuerpo que corregir”.
Esa búsqueda permanente, sostiene, alimenta un círculo difícil de romper porque desplaza constantemente la meta. El cuerpo deja de ser un lugar donde vivir y pasa a convertirse en un proyecto infinito de perfeccionamiento. La satisfacción siempre queda unos kilos más adelante.
En ese contexto, Julia Fernández-Renau considera que el verdadero poder de la cultura de la dieta reside en su capacidad para instalar una idea profundamente arraigada: la felicidad pertenece al futuro y depende de alcanzar una determinada apariencia física.
"Por eso creo que la mayor tragedia de la cultura de la dieta no es que nos haga hacer dietas. Es que nos convence de que nuestra vida puede esperar. Nos hace creer que primero tenemos que transformar nuestro cuerpo para empezar a vivir, cuando en realidad la vida está ocurriendo mientras esperamos”.
Su reflexión conecta con un fenómeno cada vez más visible en redes sociales y en la conversación pública. El culto al bienestar ha incorporado nuevas formas de presión donde la alimentación, el ejercicio o determinados hábitos saludables pueden convertirse en una medida del valor personal. De ahí el título de esta conversación, una advertencia que resume otra de sus preocupaciones: "Para algunas personas comer bien se ha convertido en una forma de superioridad moral".
Frente a esa lógica, la nutricionista invita a revisar el coste real de tantos años dedicados a perseguir un ideal cambiante. Porque el tiempo, recuerda, nunca regresa. "Ninguna pérdida de peso puede devolverte las fotos en las que no saliste, los veranos que viviste escondiéndote bajo una camiseta o los abrazos que evitaste porque no te sentías suficiente. Por eso me gustaría terminar esto de la misma forma que el capítulo 3 de mi libro: deja de posponer tu vida esperando a un cuerpo que no va a llegar. La vida no se pospone”.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.
Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.













