- David Sinclair, biólogo molecular de Harvard: “Tengo 56 años y llevo más de una década incluyendo suplementos en mi rutina de longevidad”
- Mark Sisson, experto en longevidad: “A mis 72 años tengo claro que cinco paseos de diez minutos a lo largo del día son más valiosos que caminar 50 minutos de una sola vez”
- Manuel Sans Segarra, médico y cirujano: “Tengo 83 años y cada día me levanto temprano con lo que en Japón se conoce como ikigai"
Partamos de una premisa fundamental: el envejecimiento no es un proceso lineal. Puede que esa sea nuestra percepción y que estemos convencidos de que nos enfrentamos a un desgaste en el que a partir de determinadas edades la pérdida de capacidad funcional o cognitiva y la aparición de achaques y enfermedades es paulatina y constante.
Pero no hay que confundir el paso del tiempo, que sí es lineal, con el envejecimiento que avanza a distintas velocidades. De hecho, pasamos del rápido crecimiento de la infancia y la estabilidad de la edad adulta temprana, a una nueva aceleración a medida que nos enfrentamos a las últimas décadas de nuestra vida.
¿Cuándo se producen esos momentos más críticos? Pues un estudio publicado en la revista Nature Aging, indica que sufrimos dos periodos de cambios rápidos a lo largo de nuestra vida, en torno a los 44 y los 60 años. Mientras que otra investigación reciente publicada en Cell siguiere que pasados los 50 la velocidad a la que envejecen los tejidos y órganos, especialmente los vasos sanguíneos, es mayor que en las décadas anteriores.
La cara es el espejo del alma
En cualquier caso, todo depende de un cúmulo de factores y es evidente que más allá de la carga genética, el estilo de vida también tiene un impacto decisivo sobre cómo envejecemos llegando a parecer más jóvenes o más viejos que lo que dicta nuestra edad cronológica.
“¿Te suelen echar más o menos años de los que realmente tienes? Pues eso podría decir más sobre tu salud de lo que piensas. El paso del tiempo deja huellas visibles en la cara, y nuestro cerebro tiene una gran habilidad para detectarlas. Por eso, nuestra apariencia externa, descartando maquillajes o teologías estéticas, es un buen reflejo de nuestro estado de salud interno”, asegura Marcos Vázquez.
“Por ejemplo, un estudio titulado 'La muerte está escrita en la cara', pidió a 10 enfermeras que evaluaran la edad de casi 200 pares de gemelos a partir de sus fotografías recientes. Los investigadores hicieron seguimiento a estos gemelos durante los siguientes 12 años y se comprobó que los que aparentaban más edad sufrieron después más mortalidad”, añade el divulgador científico y creador de Fitness Revolucionario.
“Y otro -prosigue- estudio del 2023 publicado en The Bristish Journal of Dermatology, concluyó que las personas que aparentan menos años que su edad real tienen menos riesgo de desarrollar osteoporosis, cataratas y trastornos neurodegenerativos en los siguientes años.
Por último, Marcos Vázquez comparte los resultados de otro estudio que usó inteligencia artificial para estimar la edad de más de 400.000 personas famosas a partir de distintas fotos de su vida a diferentes edades. “La conclusión fue que aquellos cuyas caras envejecían más rápido morían más jóvenes. Y el estudio también concluyó que el grupo que mostraba un envejecimiento de las caras más lento y también menos mortalidad era el de deportistas profesionales. En resumen, la cara funciona como un biomarcador de daño acumulado, por lo que si te cuidas bien por dentro, se va a reflejar por fuera”, zanja el experto.
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.











