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En el deporte de alta competición, donde la diferencia entre la victoria y el fracaso se mide en milésimas de segundo o en milímetros, la búsqueda de la ventaja marginal suele orientarse hacia la tecnología, la nutrición avanzada o los planes de entrenamiento exhaustivos.
Sin embargo, los últimos hallazgos en la medicina moderna señalan un factor clave tan evidente como a menudo descuidado: las horas de descanso nocturno. La falta de sueño no solo condiciona el estado de ánimo o los niveles de energía diarios. Impacta directamente en la integridad física de los deportistas, incrementando la vulnerabilidad del organismo frente a roturas, esguinces y sobrecargas.
Esto es lo que defiende Javier Albares, neurofisiólogo clínico y experto en Medicina del Sueño. El especialista ha desarrollado el método “Sueño de Alto Rendimiento”, un sistema integral diseñado para optimizar las capacidades físicas e intelectuales en deportistas de elite.
El doctor afirma que dormir 8 horas o más reduce hasta un 65% el riesgo de lesiones. Ante este dato, el gran interrogante radica en entender la transformación biológica que experimenta el cuerpo humano durante la noche para lograr semejante escudo protector sobre la musculatura y las articulaciones.
El doctor lo detalla con claridad: “Mientras dormimos se ponen en marcha algunos de los procesos de reparación más importantes del organismo”, explica. “Es durante el sueño cuando se optimiza la recuperación muscular, disminuye la inflamación, se favorece la síntesis de proteínas y se liberan hormonas fundamentales para la regeneración de los tejidos”.
Esta cascada bioquímica convierte al descanso en una estación de servicio biológica. Durante las fases de sueño profundo, el sistema endocrino trabaja a pleno rendimiento, reconstruyendo las microroturas fibrilares ocasionadas por la actividad física intensa y reequilibrando los marcadores inflamatorios. Sin esta pausa metabólica, el tejido conectivo se degrada de forma acumulativa, dejando la estructura articular expuesta al fallo mecánico.
No obstante, reducir los beneficios del descanso a una mera cuestión muscular supondría ignorar la mitad de la ecuación. La biomecánica depende de las órdenes enviadas por el sistema nervioso central, y la falta de horas de cama degrada la precisión de esos impulsos de manera drástica.
El propio Albares enfatiza la importancia del factor neurobiológico en la prevención de accidentes deportivos: “El cerebro también se recupera”, apunta. “Un deportista que duerme bien toma mejores decisiones, reacciona antes y coordina mejor sus movimientos. Esa combinación de una mejor recuperación física y un mejor funcionamiento cerebral hace que disminuya de forma significativa el riesgo de lesión”.
La velocidad de procesamiento visual, la propiocepción y los tiempos de reacción disminuyen considerablemente cuando existe un déficit acumulado de descanso. Un cerebro fatigado calcula peor las distancias, ejecuta los apoyos con menor precisión y tarda fracciones de segundo más en corregir una postura inestable, lo que deriva directamente en torceduras o roturas musculares.
Como conclusión a su diagnóstico, Albares sintetiza la relación entre el descanso y la preparación de forma clara: “Dormir no sustituye a un buen entrenamiento, pero permite aprovechar mucho mejor todo el trabajo realizado”, concluye.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












