En los últimos tiempos es posible que hayas escuchado hablar mucho del SIBO y no sepas exactamente a qué se refiere pero, en pocas palabras, podemos decir que es una afección médica producida por un aumento anormal de bacterias en el intestino delgado. El resultado es que puede provocar a una gran variedad de síntomas gastrointestinales, como hinchazón, diarrea, dolor abdominal y una mala absorción de nutrientes.

    Pero hay que saber diferenciar cuándo es el verdadero causante de nuestros males porque parece que hemos llegado a un punto en el que todo es SIBO. Se ha popularizado hasta tal extremo que es el comodín que utilizan muchas personas para justificar síntomas o problemas que no tienen por qué deberse a este hecho concreto.

    El SIBO es real, sí, y puede convertirse en un compañero de viaje muy molesto, pero hay que evitar generalizar y, por supuesto, pensar que la solución siempre está en tomar un antibióticos. No, la clave es saber cuál es el problema real y actuar en consecuencia.

    La moda del SIBO

    El SIBO sí que es una moda. No se trata de dar un antibiótico. Yo llevo viendo pacientes de microbiota más de 20 años y los sobrecrecimientos han existido toda la vida”, asegura la doctora Lola de la Puerta en una charla con el cardiólogo José Abellán.

    Que ahora parece que si no tienes un SIBO no eres nadie. El SIBO es sobrecrecimiento y deslocalización porque son normalmente bacterias de colon descendente que hacen un sobrecrecimiento, se deslocalizan anatómicamente y colonizan el tramo distal e intestino delgado”, añade la experta en microbiota y patologías intestinales .

    Según la doctora lo verdaderamente importante es saber qué se ha desordenado en un paciente para que se produzca ese sobrecrecimiento. “Eso es lo que tengo que saber arreglar. No se trata de dar un antibiótico”, asegura.

    “¿Cómo está el pH? ¿Cómo está esa pared intestinal? ¿Qué moléculas están alimentando según qué bacterias? ¿Cómo está la inmunidad? ¿Cómo tienes el eje intestino-cerebro? ¿Sabes lo que le hace el cortisol a la estabilidad inflamatoria de eso? Entonces, todo eso es lo que hay que arreglar a un paciente que tiene SIBO”, añade.

    Porque haciendo eso -concluye- voy a tardar, en vez de 15 días recetando con un antibiótico, seis u ocho meses meses en solucionarlo, pero va a ser algo estable”. Así pues, no todo es SIBO y desde luego no tiene porque requerir en todos los casos un tratamiento farmacológico. Es importante acudir a nuestro médico ante la más mínima sospecha para confirmar o descartar y así acceder al tratamiento más adecuado.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.