Nos encontramos en un momento en el que parece que si no apostamos por el ayuno intermitente poco menos que estamos cometiendo un grave error. Pero debemos ser capaces de reflexionar y separar el polvo de la paja para entender que puede ser una estrategia válida siempre y cuando se adapte a nuestras necesidades. Porque desde luego no es la panacea y, por supuesto, no se trata de una dieta para perder peso.

    De hecho, con el ayuno intermitente no se puede improvisar. Debe responder a un objetivo, es necesario conocer sus principios, estar seguro de que no lo estás llevando al extremo y que además le estás dando al cuerpo los nutrientes necesarios. En definitiva, no es una estrategia que le sea útil a todo el mundo.

    Una herramienta más que no es mágica

    “Hoy en día lo que nos dice la evidencia científica así a grandes rasgos es que no importa tanto el ayuno sino lo que se come no se ayuna. Lo importante es lo que come y no tanto el ayuno. En los primeros estudios que se realizaron se observó las personas que lo seguían perdían peso y mejoraban parámetros de salud cardiometabólicos. Pero no se sabía si realmente era achacable al ayuno intermitente”, comparte Ismael Galancho en ‘Aprendemos Juntos’, una iniciativa de BBVA.

    “En la actualidad los ensayos clínicos controlados comparan dos grupos de personas a los que se le hace una dieta exactamente igual con las mismas calorías y nutrientes, sólo que come en una ventana de alimentación concreta y el otro reparte la ingesta en 4 o 5 veces al día sin hacer ayuno. Y en todos los estudios se ve que las pérdidas de peso y las mejoras para la salud son exactamente iguales”, añade el nutricionistas

    “Lo más importante del ayuno -subraya- es qué comemos durante el ayuno, que no tiene nada de mágico. Es una herramienta que funciona para unas personas y para otras no porque reportan ansiedad, tienen más hambre y terminan con un atracón. El ayuno intermitente es una herramienta más, pero no tiene nada de mágico y puedes mejorar igual diversos parámetros tanto si lo haces como si no”.

    Otro de los beneficios que se asocian al ayuno intermitente es su supuesta capacidad para encender el interruptor de la autofagia, una especie de mecanismo de autolimpieza celular que es básico para un envejecimiento saludable. Pero es importante atender a la letra pequeña.

    La autofagia es un proceso celular que ocurre solo de manera espontánea. Nosotros no tenemos que hacer nada para regularlo, aunque es cierto que comemos por encima de nuestras posibilidades y así disminuimos la incidencia de la autofagia. Pero la autofagia tiene que funcionar en su justa medida porque puede ser perjudicial por exceso y por defecto”, comparte Galancho.

    “Además, en los estudios se ve es que cuando hacemos ayuno el principal mecanismo que activa la autofagia es el déficit calórico, es la restricción calórica. Pero un ayuno de 14 o 16 horas es un ayuno relativamente corto y ahí el principal motivo por lo que se activa la autofagia es por el déficit calórico. Hay estudios en los que se ve que para que se active la autofagia de forma significativa en las células musculares tendríamos que estar 36 horas de ayuno”, señala el experto.

    "Por contra -concluye- se ha visto que hacer 30 minutos de ejercicio ya activa la autofagia. Es decir 30 minutos de ejercicio lo consigue al mismo nivel que 36 horas de ayuno. Hacer 30 minutos de ejercicio es la mejor forma de aumentar la autofagia. Por eso, al final, yo el ayuno lo veo como una herramienta más que podamos usar, pero ni de lejos es tan maravillosa como mucha gente cree o que mucha gente está defiende”.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.