La pregunta por aquello que da sentido a la vida atraviesa épocas, culturas y disciplinas. También sigue apareciendo en un presente marcado por la inmediatez, el consumo constante de información y un ritmo cotidiano acelerado, donde la sensación de vacío puede llevar a replantearse qué valores ocupan realmente el centro de la existencia.
Para Viktor Frankl, filósofo y psiquiatra austríaco, la respuesta estaba estrechamente relacionada con la conciencia de tener una tarea. “No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona como la consciencia de tener una tarea en la vida”, sostuvo. La frase resume una idea que desarrolló a lo largo de su obra y que se convirtió en el eje de la logoterapia, la corriente psicológica que fundó.
Una razón para seguir adelante
Frankl situó la búsqueda de significado como una de las principales motivaciones del ser humano. Su planteamiento adquirió una dimensión especialmente relevante a partir de su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, posteriormente reflejada en su libro ‘El hombre en busca de sentido’.
Aquella vivencia le llevó a desarrollar una concepción según la cual encontrar una razón para seguir adelante podía fortalecer al ser humano frente a la adversidad. Frankl consideraba que las personas capaces de identificar un motivo o una tarea podían soportar mejor las circunstancias más extremas.
Su posición difería de otros planteamientos psicológicos de su tiempo. Mientras Sigmund Freud había puesto el foco en la búsqueda del placer y Alfred Adler vinculaba la conducta humana al deseo de poder, Frankl defendió que la necesidad de encontrar sentido ocupaba un lugar central en la vida de las personas.
Esta cuestión también permite poner en perspectiva algunas de las ideas más extendidas sobre la felicidad. El éxito económico, el reconocimiento o el prestigio social pueden ocupar un lugar importante en la vida, aunque la psicología ha puesto de relieve que estos factores, por sí solos, no garantizan una existencia plena.
La actitud ante las dificultades
La logoterapia plantea una relación activa con la propia existencia. Para Frankl, el bienestar se construye también a través de la actitud que cada persona adopta ante las dificultades y de la capacidad para encontrar una dirección que dé coherencia a sus decisiones.
El propósito cotidiano puede modificarse con el tiempo. Las circunstancias cambian, aparecen nuevas responsabilidades y las prioridades se transforman. El sentido profundo de la existencia funciona, desde esta perspectiva, como un eje capaz de orientar las decisiones y la manera de enfrentarse al sufrimiento.
El dolor, por tanto, continúa formando parte de la experiencia humana. La propuesta de Frankl sostiene que puede adquirir un significado diferente cuando existe un motivo que justifica el esfuerzo. De ahí que su pensamiento siga alimentando la reflexión filosófica y psicológica sobre la necesidad de encontrar aquello que da dirección a la propia vida.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












