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La posibilidad de que una experiencia espiritual tenga una base medible sigue generando controversia. Durante mucho tiempo, ciencia y religión han avanzado por carriles distintos. En ese cruce aparece ahora una hipótesis que intenta conectar ambos mundos. La idea de que lo que se ha llamado Dios no sea una entidad externa, sino un estado interno vinculado a procesos neuroquímicos.
Ese es el eje del nuevo libro de Borja Vilaseca, ‘Anandamida, el neurotransmisor de Dios’, que sitúa a esta molécula en el centro de la conversación. Esta sustancia, asociada al bienestar, adquiere aquí un papel clave como desencadenante de estados de conciencia que históricamente se han interpretado como experiencias místicas.
“La anandamida para mí es una molécula muy transgresora, muy revolucionaria porque demuestra científicamente que lo que tradicionalmente se ha llamado ‘Dios’ podría entenderse como un estado elevado de consciencia accesible a través de la química del cerebro. Esta es la hipótesis del libro, es una cuestión de tiempo que la ciencia la acabe demostrando”, afirma el experto.
Su planteamiento cuestiona la idea de un Dios externo, separado del ser humano, una construcción que, según explica, responde a proyecciones humanas. También pone el foco en el papel de las creencias organizadas y en los debates que han enfrentado a religión y ateísmo. “La anandamida acaba con todo eso”, asegura.
“Se ha demostrado que hay cinco estados de consciencia”, señala. “El quinto es la consciencia testigo, donde ya no hay un observador que observa a un observado, sino que solo hay observación, el yo desaparece temporalmente, se silencia por completo la red neuronal. No hay mente, no hay pensamientos, solo hay consciencia, solo hay observación, es neutra, es impersonal, es omnisciente”.
En ese punto, sostiene, se produce una experiencia de unidad que se ha interpretado tradicionalmente en términos espirituales. “Eso es lo que los místicos de todos los tiempos han venido hablando. Dios es un estado elevado de conciencia que se vive desde dentro fruto de una reacción bioquímica al cerebro cuando se libera grandes cantidades de anandamida y lo que precede a ese estado elevado de conciencia se le ha venido llamando la experiencia mística”.
“Pues que hoy ya se puede demostrar científicamente, neuroquímicamente, que la experiencia mística se basa en que se liberan grandes cantidades de anandamida entre otras moléculas y hormonas que inducen este estado elevado de consciencia”.
Las implicaciones, según el autor, afectan tanto al ámbito científico como al religioso. “Eso acaba con el teísmo y verifica científicamente el panteísmo, que es la noción de que Dios es el universo, no hay separación, no hay no hay dos, no hay dualidad, solo hay unidad y nosotros formamos parte de Dios, de la realidad, de la vida, del universo y ese es el Dios de Spinoza, ese es el Dios de Einstein, ese es el Dios de los místicos, pero que por fin se demuestra científicamente, cosa que evidentemente no interesa a las instituciones religiosas”, concluye.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.
Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.











