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El calor nocturno es una de las cosas más difíciles de soportar del verano. El cuerpo pide descanso, la ventana está abierta y, aun así, el dormitorio conserva el aire denso acumulado durante todo el día.
Con la llegada del verano, muchas personas buscan soluciones rápidas para rebajar unos grados la temperatura de casa. El ventilador suele ser el recurso más habitual, aunque no siempre convence. El ruido puede resultar molesto durante la noche y el movimiento constante del aire levanta polvo y polen, algo especialmente incómodo para quienes sufren alergias.
En ese contexto, un experto en calefacción doméstica ha recuperado un método sencillo que apenas requiere cinco minutos y un objeto cotidiano del baño: una toalla.
El truco de la toalla húmeda
John Lawless, especialista en calor de la empresa BestHeating, ha explicado al diario Daily Express que colocar una toalla mojada frente a una ventana abierta ayuda a refrescar el dormitorio de forma natural. El mecanismo es simple: el aire cálido atraviesa el tejido húmedo y pierde parte de su temperatura antes de entrar en la habitación.
La clave está en la evaporación. El agua necesita energía para evaporarse y toma ese calor del aire cercano. Como resultado, el ambiente se vuelve más fresco y soportable durante la noche.
El sistema funciona especialmente bien en dormitorios que han acumulado calor durante horas. La luz solar calienta el aire cercano a las ventanas y ese calor permanece atrapado incluso cuando cae la noche. La toalla húmeda actúa como una barrera que reduce parte de esa temperatura antes de que el aire entre en casa.
La propuesta ha ganado popularidad porque no implica gasto adicional de electricidad ni requiere aparatos específicos. Tampoco genera corrientes fuertes de aire, algo que muchas personas encuentran desagradable al dormir.
Cómo hacerlo correctamente
El procedimiento es rápido. Basta con llenar un lavabo o un barreño con agua fría y humedecer una toalla. El tejido debe quedar mojado, aunque no empapado. Si gotea demasiado, el aire circulará peor y la habitación puede adquirir una sensación húmeda poco agradable.
Después solo hay que colgar la toalla frente a una ventana abierta. Un pequeño flujo de aire resulta suficiente para que el efecto funcione. Incluso en noches sin viento, la circulación natural del aire ayuda a refrescar el ambiente.
Algunas personas también colocan otra toalla húmeda cerca de la puerta del dormitorio para potenciar el efecto. Cuando el tejido se seca, basta con volver a humedecerlo.
No convierte el dormitorio en un espacio frío, aunque sí puede rebajar la sensación térmica lo suficiente como para dormir mejor. Ese pequeño cambio marca la diferencia en noches especialmente calurosas, sobre todo en viviendas que conservan mucho calor durante la madrugada.
El método también encaja con una tendencia cada vez más extendida: buscar soluciones domésticas simples antes de recurrir al consumo eléctrico constante. En plena subida de temperaturas en buena parte de Europa, gestos como cerrar persianas durante el día, evitar luces intensas por la noche o utilizar tejidos ligeros vuelven a ganar protagonismo.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.











