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Cuando el calor aprieta, el instinto suele ser inmediato: llegar a casa, abrir todas las ventanas y esperar que entre algo de aire fresco. La sensación de alivio parece garantizada. Sin embargo, durante una ola de calor, esa reacción puede tener justo el efecto contrario al deseado.
Muchas viviendas se calientan más por una mala gestión de las ventanas que por la temperatura exterior en sí. Lo que determina si una casa se mantiene relativamente fresca o se convierte en una trampa de calor no es tanto abrir o cerrar, sino saber cuándo hacerlo.
La pregunta que lo cambia todo
La clave es mucho más sencilla de lo que parece: ¿hace más calor fuera o dentro de casa? Si el aire exterior es más caliente que el interior, abrir las ventanas significa dejar entrar calor. En cambio, cuando la temperatura exterior desciende por debajo de la que hay dentro de la vivienda, abrirlas ayuda a expulsar el calor acumulado y renovar el ambiente.
Durante las horas centrales del día, las paredes y la estructura del edificio actúan como una barrera temporal frente al calor. Por ese motivo, muchas viviendas conservan una temperatura varios grados inferior a la del exterior incluso en jornadas extremas.
El ejemplo es sencillo. Si dentro de casa hay 27 grados y en la calle se alcanzan los 35, abrir las ventanas solo contribuirá a elevar la temperatura interior. Si por la noche el exterior baja hasta los 23 grados y la vivienda sigue a 28, entonces sí conviene abrirlas de par en par.
La importancia de proteger los cristales
Cerrar las ventanas durante el día es solo una parte de la estrategia. Los expertos insisten en que también es fundamental bloquear la entrada directa de la radiación solar.
Persianas, contraventanas, toldos y otros sistemas de sombreado ayudan a reducir el llamado efecto invernadero doméstico. La luz solar atraviesa los cristales, calienta muebles, paredes y suelos, y ese calor queda retenido en el interior.
Los expertos también recomiendan instalar láminas aislantes o de control solar en los cristales. Estas láminas, de venta en sitios como Amazon, dejan pasar la luz natural, pero bloquean en un cierto porcentaje la entrada de calor. Son de fácil instalación porque son como pegatinas y, en invierno, si quieres que la casa vuelva a calentarse gracias al sol puedes quitarlas fácilmente: su precio es bastante económico.
Por eso, la combinación más eficaz durante las horas críticas suele ser mantener las persianas bajadas y las ventanas cerradas. Esta recomendación cobra especial importancia en áticos y viviendas orientadas al sur o al oeste, que reciben más horas de sol directo.
En los hogares con aire acondicionado, la norma es todavía más clara. Mantener una ventana abierta mientras funciona el sistema de refrigeración implica perder eficiencia y aumentar el consumo energético. Además, los especialistas recomiendan evitar contrastes excesivos y mantener la vivienda entre 24 y 26 grados.
El mejor momento para ventilar
La madrugada, las primeras horas de la mañana y la noche son los momentos más favorables para renovar el aire. Aprovechar esas franjas horarias permite expulsar el calor acumulado en paredes y suelos antes de que comience una nueva jornada de altas temperaturas.
Una técnica especialmente eficaz consiste en crear ventilación cruzada. Abrir ventanas situadas en lados opuestos de la vivienda genera corrientes de aire que aceleran el enfriamiento de los espacios.
También conviene evitar algunos errores muy habituales. Dejar una ventana entreabierta durante toda la tarde cuando fuera hace más calor que dentro suele empeorar la situación. Lo mismo ocurre cuando se confía únicamente en cortinas interiores para detener el calor del sol.
La casa se enfría de noche y se protege de día. Esa sencilla regla sigue siendo una de las herramientas más eficaces para afrontar una ola de calor sin disparar el consumo eléctrico.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.











