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La felicidad suele presentarse como un destino al que llegar después de cumplir una larga lista de objetivos. Esa visión la convierte con frecuencia en una exigencia y, cuando desaparece, también en una fuente de frustración. Roberto Benigni propone una mirada muy distinta, formulada con la sencillez que caracteriza muchas de sus intervenciones públicas.
“Sed felices, y si alguna vez la felicidad se olvida de vosotros, vosotros no os olvidéis de la felicidad”, afirma el actor y director italiano. La frase, breve y espontánea, encierra una reflexión que evita convertir el bienestar en una obligación moral y plantea una relación mucho más amable con los momentos de desánimo.
Un deseo que libera de la culpa
El valor de la cita reside, en primer lugar, en su tono. Benigni no ordena ser feliz ni presenta la felicidad como un examen que cada persona deba aprobar. Sus palabras funcionan como un deseo dirigido a los demás, del mismo modo que se desea salud o fortuna.
Ese matiz cambia por completo el significado. La felicidad deja de entenderse como una responsabilidad permanente y pasa a ser una posibilidad que merece seguir presente en la memoria, incluso cuando parece lejana.
La personificación que utiliza también resulta reveladora. Benigni no dice que la felicidad desaparezca para siempre, que alguien la robe o que resulte imposible recuperarla. Explica que "se olvida" de nosotros. Esa elección rebaja el dramatismo con el que muchas veces se viven las etapas de agotamiento o desánimo cotidiano.
La imagen recuerda a un amigo que tarda en llamar porque está distraído con otras ocupaciones. La ausencia no debe interpretarse como un abandono definitivo, sino temporal. Desde esa perspectiva, el papel de cada persona consiste en conservar viva la idea de la felicidad como una orientación interior, incluso cuando no se experimenta de forma inmediata.
La felicidad de mejor calidad
Benigni completa esa reflexión con otra afirmación menos conocida, aunque igual de significativa: “Para ser felices debe bastar poco; la felicidad no debe ser cara. Si es cara, no es de buena calidad”.
Lejos de invitar a renunciar a las aspiraciones personales, el cineasta plantea una cuestión sobre la fragilidad del bienestar. Cuando la felicidad depende de que todo salga exactamente como se esperaba, de alcanzar determinadas metas o de que las circunstancias sean perfectas, cualquier cambio puede hacerla desaparecer.
La felicidad más resistente, según su planteamiento, es la que encuentra espacio en lo cotidiano y en aquello que ya está al alcance de la mano. Esa forma de entenderla reduce la dependencia de factores externos y permite reconocer momentos valiosos incluso en etapas ordinarias.
Las palabras de Benigni adquieren todavía más fuerza si se observan a la luz de su trayectoria artística. La vida es bella mostró, a través de la historia de un padre que protege a su hijo con la imaginación en pleno horror de un campo de concentración, que la ligereza también puede convivir con el sufrimiento. Esa capacidad para mirar la realidad sin negar su dureza explica por qué sus reflexiones sobre la felicidad conservan una profundidad que trasciende el optimismo fácil.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












