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Durante décadas, la vida de muchos españoles ha estado marcada por horarios, responsabilidades y objetivos claros. De pronto, cuando se jubilan, todo eso desaparece y deja un espacio amplio, limpio y sin instrucciones.
La jubilación siempre se presentó como una recompensa. Años de trabajo que desembocan en una etapa de descanso y libertad. La promesa suena muy bien. La realidad empieza a mostrar matices en cuanto pasan los primeros días. La libertad absoluta puede sentirse como un territorio yermo, un lugar donde nadie espera nada de ti y donde tampoco hay indicadores que confirmen que vas por buen camino.
El vacío de un modelo que ya no sirve
Las generaciones anteriores vivieron una jubilación breve. Trabajaron hasta el final, redujeron el ritmo y se retiraron durante unos pocos años. El esquema era sencillo y estaba socialmente definido. Cuidar de la familia, mantener ciertas rutinas, ocupar el tiempo de forma tranquila. No hacía falta pensar demasiado en el sentido de esa etapa.
Hoy la ecuación ha cambiado. Los españoles nacidos en los años 70 saben que la esperanza de vida ha crecido y la jubilación puede extenderse durante tres décadas. Ese tercer acto se ha expandido sin que exista un modelo cultural equivalente. Cada etapa anterior cuenta con estructuras claras. La infancia tiene la escuela. La juventud, la formación y el inicio profesional. La madurez, el desarrollo laboral y familiar. La jubilación carece de ese andamiaje.
El resultado es una libertad extrema para la que no hay instrucciones. El día se abre completo, sin límites, y esa amplitud puede generar una inquietud persistente.
El espejismo de estar siempre ocupado
La reacción más habitual consiste en llenar ese vacío. Nuevas actividades, cursos, viajes, compromisos sociales. La agenda vuelve a estar llena en poco tiempo. Pero en ocasiones la actividad sin un sentido claro no es suficiente.
En ese proceso también emerge otra dimensión menos visible: la identidad. Durante años, el trabajo definió quién era cada persona. El rol profesional ofrecía una narrativa estable. Al desaparecer, esa identidad queda en suspenso. Llegar a una nueva identidad requiere tiempo.
Construir sentido, pieza a pieza
La jubilación actual se parece más a un territorio en construcción que a una meta alcanzada. No hay un propósito predefinido esperando al final del camino. Cada persona necesita diseñarlo a partir de ensayo y error, de pequeñas decisiones que se repiten y acaban formando una estructura.
Rutinas sencillas adquieren un peso nuevo. Un paseo diario, una conversación fija a la semana, un proyecto personal que avanza sin prisa. No son relleno. Funcionan como pilares. Dan forma a los días y, con el tiempo, a una identidad renovada.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.
Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.









