Durante años, la educación se ha asociado a normas, consejos y advertencias. Padres y madres intentan preparar a sus hijos para el futuro con la mejor intención posible, explicándoles qué hacer, qué evitar y cómo comportarse. Sin embargo, en muchas ocasiones queda relegado un recurso mucho más poderoso: contar quiénes fuimos antes de convertirnos en adultos responsables.

Las historias personales contienen una forma de conocimiento que no aparece en los manuales. Son relatos llenos de errores, dudas, aciertos y tropiezos que permiten comprender mejor la complejidad de la vida. Para el psiquiatra y sociólogo italiano Paolo Crepet, ahí reside una de las tareas más importantes de cualquier padre: transmitir experiencia vivida, no solo instrucciones.

Aprender a reconocer lo que duele

“Los padres deben enseñar a sus hijos la diferencia entre lo que quema y lo que hiela”, afirma Crepet. La frase funciona como una metáfora de los desafíos que toda persona encontrará tarde o temprano.

Lo que quema representa el dolor inmediato y reconocible. Una derrota, una pérdida, un rechazo o una decepción que deja una huella evidente. Lo que hiela adopta una forma más silenciosa. Es el vacío, la apatía, la falta de propósito o la sensación de que nada merece realmente la pena.

Ambas experiencias forman parte de la vida y ambas exigen herramientas emocionales para poder afrontarlas. Según Crepet, los hijos necesitan aprender a identificar esos momentos y comprender que forman parte del crecimiento.

Paidós. Criar con salud mental: Lo que tus hijos necesitan y solo tú les puedes dar

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También es importante reconocer los instantes luminosos. Una buena nota, una invitación esperada durante mucho tiempo o un logro que para un adulto puede parecer pequeño adquieren una dimensión enorme para quien los vive por primera vez. Educar implica ayudar a dar sentido tanto a las victorias como a las caídas.

Contar la propia historia

Para Crepet, la relación entre padres e hijos mejora cuando desaparece el tono exclusivamente instructivo. “Un padre debe hablar de sí mismo y no hablarles a sus hijos”, sostiene.

La diferencia es profunda. Hablar a alguien suele implicar una comunicación vertical basada en consejos y órdenes. Contarse supone compartir vivencias, reconocer errores y mostrar vulnerabilidad. Significa explicar los momentos de miedo, las decisiones equivocadas y las ocasiones en las que hubo que empezar de nuevo.

La autenticidad genera una conexión mucho más sólida que cualquier discurso moral. Un hijo que conoce la historia real de sus padres entiende mejor quiénes son y por qué piensan de determinada manera.

Crepet lamenta que muchas familias hayan dejado de dedicar tiempo a ese intercambio. Las rutinas aceleradas hacen que se pierdan conversaciones que podrían convertirse en recuerdos fundamentales. “Es muy bonito contar quiénes hemos sido”, recuerda.

Ese ejercicio, además, no beneficia únicamente a quien escucha. Revisar la propia trayectoria ayuda a comprender el camino recorrido y convierte la memoria familiar en un patrimonio compartido.

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Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.