En el marco del mes de la concienciación sobre el melanoma, es importante poner el foco en una zona del cuerpo que suele pasar desapercibida en las revisiones rutinarias: el cuero cabelludo. A pesar de ser una de las áreas más expuestas a la radiación solar, su vigilancia es mínima, lo que retrasa diagnósticos que podrían salvar vidas.
Aunque a menudo se asocia este riesgo a la falta de cabello, el melanoma en el cuero cabelludo es un problema que afecta tanto a hombres como a mujeres. En España, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que la incidencia del melanoma cutáneo ha aumentado significativamente en los últimos años, con cerca de 7.500 nuevos casos anuales, afectando de manera transversal a ambos sexos.
“El cuero cabelludo suele olvidarse en la rutina de protección solar, pero está altamente expuesto, sobre todo en personas con menor densidad capilar. Esta falta de vigilancia puede retrasar el diagnóstico e impactar directamente en la evolución de la enfermedad”, alerta el Dr. Carlos Portinha, Chief Clinical Officer del Grupo Insparya.
Una zona de riesgo crítico
El melanoma es el tipo más agresivo de cáncer de piel. Aunque representa solo el 1% de los casos, es responsable de la mayoría de las muertes relacionadas con esta patología. La exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo, vinculada al 80% de los casos según la OMS.
Estudios publicados en el Journal of the American Academy of Dermatology indican que los melanomas en el cuero cabelludo tienen tasas de supervivencia inferiores a los de otras partes del cuerpo, principalmente por la detección tardía.
“Son lesiones que muchas veces pasan desapercibidas, porque no son visibles al espejo ni forman parte de la rutina de autoobservación. Cuando son detectadas, pueden estar ya en una fase más avanzada”, explica el Dr. Carlos Portinha.
Señales de alerta: La regla ABCDE
La identificación precoz es determinante. Los expertos recomiendan a hombres y mujeres vigilar cualquier mancha o lunar bajo los siguientes criterios:
- Asimetría: Una mitad diferente a la otra.
- Bordes: Irregulares o mal definidos.
- Color: Variaciones de tono en la misma lesión.
- Diámetro: Superior a 6 mm.
- Evolución: Cambios de forma, color o tamaño con el tiempo.
“Cualquier alteración, aunque parezca discreta, debe ser evaluada. En el caso del cuero cabelludo, la dificultad de observación hace que sea aún más importante el seguimiento regular por parte de un profesional de la salud”, refuerza el especialista.
El sol también daña la estética y salud capilar
Más allá del cáncer de piel, no hay que olvidar que la radiación solar afecta la salud del cabello de forma integral, provocando:
- Debilitamiento de la fibra capilar.
- Aumento del estrés oxidativo en el folículo.
- Inflamación del cuero cabelludo y agravamiento de la caída.
Prevención: Pequeños gestos para todos
Para protegerse, se recomienda el uso de protectores solares específicos para el cuero cabelludo, el uso de sombreros o gorras, evitar la exposición entre las 11h y las 17h y, sobre todo, realizar revisiones periódicas.
"La salud capilar no puede disociarse de la salud de la piel. El cuero cabelludo es una extensión directa de la piel y sufre los mismos efectos de la radiación solar, tanto a nivel celular como inflamatorio”, subraya Carlos Portinha, quien concluye que esta zona debe recibir una atención prioritaria mediante diagnósticos médicos regulares.
En las clínicas Insparya, situadas en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia y Bilbao, su equipo médico, formado por dermatólogos y especialistas en el cuero cabelludo, realiza revisiones exhaustivas. Acudir a un especialista es fundamental no solo para protegerse frente a enfermedades cutáneas mediante la detección de signos sospechosos, sino también para asegurar que los pacientes mantengan un cabello y un cuero cabelludo sano, fuerte y correctamente cuidado.











