- William Li, médico, sobre la longevidad: “Nos quejamos y lamentamos por no vivir hasta los 100 o 120 años, pero la realidad es que ahora vivimos el doble que hace un siglo”
- Tim Spector, doctor y científico: “Con 67 años he empezado a hacer entrenamiento de fuerza con pesas ligeras"
- Rhonda Patrick, doctora en ciencias biomédicas: "Tengo 47 años y para mí es innegociable hacer ejercicio cardiovascular, desarrollar músculo y mantener la fuerza"
Suele decirse que no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Esta máxima, que puede aplicarse a muchos ámbitos de la vida, es dolorosamente cierta en el ámbito de la salud. Cuando tenemos salud, queremos comprarnos una casa, un nuevo coche, mejorar en el trabajo, ir a todos los festivales de música que podamos o hacer ese viaje soñado. Pero cuando no tenemos salud, lo único que queremos es recuperarla.
Por eso no está de más que la ubiquemos en el centro de todo porque sin ella el resto de cuestiones carecen de sentido. Y esto es especialmente relevante conforme vamos cumpliendo años y notamos que nos dejamos en el camino ciertas capacidades o habilidades que nos habían acompañado habitualmente.
“Soy médico y especialista en dolor. Llevo más de 25 años trabajando dentro del sistema sanitario tratando el dolor y siguiendo las directrices, y, sin embargo, una y otra vez he visto cómo personas capaces y motivadas pierden algo de lo que la medicina nunca les advirtió. No son los años de vida. Son los años de fuerza”, asegura la doctora Brendan Lau en una charla TEDx.
“Mi madre me dijo una vez algo que nunca olvidaré. Me dijo: «No tengo miedo a morir. Tengo miedo de no tener fuerzas suficientes para levantarme de la silla». No a morir. A levantarme. Las madres tienen una forma de ver más allá en el futuro que nosotros. Pero ese momento me hizo parar”, añade.
“Me reveló -subraya- un punto ciego en nuestra forma de concebir la salud. Cada día veo cómo dedicamos una enorme cantidad de energía a tratar las enfermedades y, sin embargo, rara vez damos prioridad a la fuerza. Y no, esto no es una charla sobre tendencias de fitness o ejercicio físico. La fuerza se manifiesta en la movilidad, la potencia, el equilibrio y la mentalidad. La ciencia demuestra que desarrollar la fuerza influye en el estado de ánimo, la energía, el dolor e incluso en la salud cerebral a medida que envejecemos. Para mí, la fuerza significa libertad, la capacidad de vivir la vida con múltiples opciones”, añade.
Tres claves para que la fuerza no se desvanezca
Y, sin embargo, según comenta la experta la fuerza “se desvanece silenciosamente” cuando los músculos y los huesos dejan de recibir las señales que necesitan: movimiento, desafío, nutrición. “La debilidad no tiene por qué ser una parte normal del envejecimiento. Las investigaciones demuestran que la fuerza responde incluso a edades avanzadas cuando se le aplica el entrenamiento adecuado. Y ese entrenamiento adecuado varía de una persona a otra, pero cambia con la edad. No existe una fórmula única para desarrollar la fuerza”, relata.
“Sin embargo, tanto en las investigaciones como en mi propia experiencia, hay tres aspectos fundamentales que se repiten constantemente. Lo primero es evitar estar sentado durante mucho tiempo. Las comodidades de la vida moderna están minando poco a poco nuestra fuerza. Las sillas de oficina nos mantienen quietos. Los programas de televisión en lugar de los paseos por la naturaleza. No se trata de un fallo personal. Es el entorno que hemos creado. Lo que importa es moverse a lo largo del día”, añade la doctora Brau.
“En segundo lugar -subraya- poner a prueba los músculos y los huesos. El ejercicio cardiovascular, incluido caminar, es excelente para la salud cardíaca, pero a menudo no basta para mantener los músculos y los huesos. Con el tiempo, un esfuerzo seguro y progresivo favorece la fuerza. Y en tercer lugar, es fundamental alimentarse para fortalecer los músculos y los huesos. Necesitan energía, sobre todo proteínas. Y a medida que envejecemos, muchos necesitamos más de lo que creemos, aunque esa cantidad varía de una persona a otra”.
Así pues, quizá debemos empezar a hacernos varias preguntas: ¿He interrumpido hoy mi tiempo de sedentarismo? ¿he ejercitado mis músculos y huesos de forma segura? ¿he comido de manera que contribuya al desarrollo de esos músculos y huesos?
“La fortaleza no consiste en perseguir la juventud. Se trata de proteger nuestras opciones futuras. La fortaleza es una parte de nuestra salud que podemos desarrollar activamente por nosotros mismos. La fortaleza responde a la nutrición. Responde a los retos. La fortaleza responde cuando elegimos el movimiento en lugar de quedarnos quietos. El proceso puede resultar incómodo, incluso complicado, pero que, aun así, merece la pena”, concluye.
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.











