El debate sobre si pesan más los genes o los hábitos en lo que a la longevidad se refiere es bastante recurrente en los últimos tiempos. Hasta hace unos años se pensaba que la genética llevaba la voz cantante, pero cada vez está más claro que las decisiones que tomamos en el día a día importan.

    ¿Significa este hecho que el material genético es irrelevante? Ni mucho menos. Es un factor a tener muy en cuenta, pero incluso si no es favorable nuestro estilo de vida puede mejorar nuestras expectativas enormemente.

    Los genes importan, los hábitos son decisivos

    ¿Por qué hay personas que llevan malos hábitos y viven 90 años, mientras otras hacen todo bien y enferman?”, se pregunta Marcos Vázquez. “Aunque hay muchos factores que influyen, uno evidente son nuestros genes. Los genes condicionan casi cualquier aspecto de nuestra biología, nuestra altura, inteligencia, personalidad, masa muscular y, por supuesto, el riesgo de enfermar. Y aunque los hábitos pesan mucho más que los genes, entender nuestro ADN nos puede ayudar a cuidarnos mejor”.

    Los genes básicamente son fragmentos de ADN que codifican proteínas, y estas proteínas influyen en cómo metabolizamos nutrientes, en cómo respondemos al ejercicio e incluso qué riesgo tenemos de desarrollar ciertas enfermedades. Es decir, rara vez heredamos enfermedades inevitables, heredamos tendencias biológicas que interactúan constantemente con nuestros hábitos y con nuestro entorno. Por tanto, tu ADN no puede predecir lo que va a ocurrir, pero sí puede decirte dónde merece la pena prestar más atención. a mayoría de cosas que importan -subraya- no dependen de genes individuales, sino de cientos o miles de genes que interactúan entre sí y con el entorno que les rodea.”, añade el creador de Fitness Revolucionario y divulgador de temas de salud y bienestar.

    Llegados a este punto, es evidente que lo lógico es conocer cuál es nuestro ADN para obrar en consecuencia y hay opciones en el mercado. “¿Merece la pena hacerse un test genético? Pues depende. Y aquí es importante separar el marketing de la realidad. Por ejemplo, algunas empresas te venden que con un test genético podrás saber si en tu caso es mejor comer más grasa o más carbohidrato para adelgazar. Y parece una idea lógica, porque es verdad que conocemos ciertas variantes genéticas que se asocian con una mejor respuesta a un tipo de macronutriente u otro, pero la evidencia científica no está nada clara”, comparte Vázquez.

    “Por ejemplo, un estudio reciente evaluó justamente si una dieta adaptada a los genes producía mayor pérdida de peso que una dieta no concordante con el perfil genético. Y 12 semanas después, se comprobó que no hubo diferencias significativas en pérdida de peso entre quienes siguieron la dieta correcta para sus genes y quienes siguieron la dieta incorrecta. Todos los grupos perdieron una media aproximada de 5 kilos durante esas semanas, independientemente de si la dieta asignada encajaba con sus genes o no”, añade.

    “Por tanto -zanja- vemos que para cosas más globales como pérdida de peso o diseñar tu entrenamiento, los test genéticos, a día de hoy al menos, no nos dan mucha información, pero eso no quiere decir que no nos puedan ayudar a hacer ciertos ajustes tanto a nuestra dieta como a nuestra suplementación”.

    Ahora bien, hay otros casos en los que sí puede ser interesante saber si tenemos genes que nos predisponen por ejemplo a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, alzhéimer, algunos tipos de cáncer o incluso problemas de salud cognitiva y mental.

    Si tienes curiosidad por entender algunas de tus predisposiciones genéticas, adelantarte a posibles problemas futuros y tener información adicional que te ayude a hacer pequeños ajustes a tu dieta, entrenamiento, suplementación, etc., un test genético te puede ayudar”, asegura el experto.

    “En cualquier caso, quiero terminar con algunas advertencias importantes. Primero, que los datos genéticos por sí solos dan poca información. Siempre hay que analizarlos en conjunto con otras variables, como pueden ser marcadores en sangre a través de analíticas clásicas, como parámetros biométricos y, por supuesto, con cómo respondemos a la dieta, el entrenamiento y cómo nos sentimos. Y lo más importante, recuerda que un test genético solo te da estimación de probabilidad, no es una bola de cristal. Tus hábitos importan mucho más que tu ADN, o como dicen, los genes cargan la pistola, pero nuestros hábitos aprietan el gatillo”, concluye.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.