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Es normal que con la llegada del verano y las vacaciones nuestros hábitos se vean alterados. Sucede con las horas de sueño, con las rutinas de entrenamiento y obviamente con las comidas. Cuando disfrutamos de esta época del año no solemos ser tan estrictos con determinados alimentos y, por si fuera poco, los actos sociales se multiplican.
En este sentido, el problema no radica en relajarnos y dejarnos llevar de vez en cuando por ciertos placeres. El problema, si lo que pretendemos es mantener un peso saludable, es convertir lo que debería ser una excepción en la norma.
La importancia de las pequeñas decisiones
“En verano no engorda la paella del domingo, lo que engordan son las microdecisiones del día a día. Es decir, como es verano todos los días me tomo un helado, como es verano todos los día me tomo unas patatas antes de la comida o la cerveza para refrescarse”, asegura Pablo Ojeda en Las mañanas KISS.
Y no le falta razón al nutricionista ya que es harto complicado resistirse al chiringuito o no disfrutar de una bebida bien fría o un helado cuando el calor más aprieta. Por no mencionar que tendemos a mirar menos la calidad nutricional de lo que comemos. Pero siempre se pueden emplear trucos sencillos.
“Otra cosa que puede suceder en verano es que la sed engañe al cerebro y hacerte pensar que tienes hambre. Por lo tanto, te tomas un buen vaso de agua, te esperas cinco minutos y si sigues teniendo hambre, come”, explica el experto.
“Además -concluye- cuando llegamos con hambre, porque sí que es verdad que el sol, el agua y la playa te despiertan el apetito, solemos comer con más ansiedad, pero comer despacio te puede ahorrar entre 200 y 300 calorías al día. Por lo tanto, si llegas con mucha hambre de la playa, tómate una pieza de fruta, espérate unos diez minutos y come”.
En cualquier caso, como indicábamos, no debemos obsesionarnos con la perfección porque es imposible estar permanentemente a dieta o midiendo al detalle todo lo que ingerimos. Podemos excedernos en momentos puntuales, pero debemos intentar no convertir nuestras vacaciones y el verano en una oda al exceso.
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.










