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Cada año millones de personas comienzan una nueva dieta convencidas de que esta vez será diferente. Cuando el resultado no dura, la explicación suele recaer sobre ellas mismas. La sensación de haber fallado se instala con facilidad y alimenta un ciclo que vuelve a empezar pocos meses después.
La nutricionista Julia Fernández-Renau, que divulga contenidos sobre alimentación con el nombre de @nutrirayes, y que acaba de publicar ‘A la mierda la dieta: Una guía sobre cómo sanar tu relación con la comida y tu cuerpo’, invita a observar ese fenómeno desde otra perspectiva.
Su planteamiento cuestiona una industria multimillonaria y propone entender qué ocurre realmente en el organismo cuando se somete a restricciones alimentarias prolongadas. El foco deja de estar en la culpa para situarse en la biología.
Para Julia Fernández-Renau, una de las grandes fortalezas del discurso tradicional sobre las dietas reside en su simplicidad. "Creo que la fuerza de voluntad sigue siendo un relato tan poderoso porque es mucho más sencillo que explicar cómo funciona realmente el cuerpo humano. Es más fácil decirle a alguien 'no has adelgazado porque no te has esforzado lo suficiente' que contarle que, cuando restringimos la comida durante un tiempo, el organismo pone en marcha mecanismos de adaptación para protegernos", explica.
La especialista recuerda que el cuerpo responde a la falta de energía activando sistemas destinados a garantizar la supervivencia. "Aumenta el hambre, disminuye el gasto energético y el cerebro empieza a prestar mucha más atención a la comida. No es falta de disciplina; es fisiología", afirma.
Su reflexión apunta directamente a una idea muy arraigada en la cultura popular: la convicción de que perder peso depende exclusivamente del esfuerzo personal. Según sostiene, esa interpretación deja fuera todo lo que la evidencia científica conoce sobre la respuesta del organismo ante la restricción calórica.
"Durante décadas nos han vendido justo lo contrario: que adelgazar depende únicamente de quererlo lo suficiente", señala. A su juicio, esa forma de entender el proceso genera una dinámica muy favorable para el propio mercado de las dietas.
La nutricionista resume ese mecanismo con una frase contundente. "Si la dieta funciona, el mérito es del método. Si fracasa, la culpa es de la persona. Nunca se cuestiona la herramienta; siempre se cuestiona a quien la utiliza", sostiene.
Ese razonamiento, explica, ayuda a comprender por qué un sector que mueve miles de millones de euros continúa creciendo pese a que muchas personas recuperan el peso perdido con el paso del tiempo. La repetición constante de nuevos métodos, planes exprés o productos milagro encuentra terreno fértil cuando quienes los prueban interpretan el resultado como una responsabilidad exclusivamente individual.
"La industria de las dietas mueve miles de millones de euros al año, y no porque consiga que la mayoría de la gente mantenga la pérdida de peso a largo plazo, sino porque la mayoría vuelve a intentarlo una y otra vez", afirma.
Desde su punto de vista, cambiar esa percepción transformaría profundamente la relación de muchas personas con la alimentación y con su propio cuerpo. Comprender que el aumento de peso tras una dieta responde a mecanismos biológicos permitiría romper con una espiral de frustración que beneficia económicamente al sector.
"Si entendiéramos que recuperar peso después de una dieta es una respuesta biológica esperable y no un fracaso personal, probablemente dejaríamos de buscar la siguiente dieta milagro, el siguiente reto de 21 días o el suplemento de moda", explica.
Fernández-Renau evita presentar una visión simplista sobre quienes trabajan dentro de este ámbito. Considera que existen profesionales que actúan con honestidad, aunque cree que el funcionamiento general del sistema termina reforzando el mismo patrón de culpabilización.
"No creo que todas las personas que trabajan en este ámbito actúen con mala intención. Pero sí creo que el modelo se sostiene gracias a que seguimos culpándonos a nosotros mismos", asegura.
En su opinión, el verdadero cambio comienza cuando las personas conocen cómo responde el organismo a las restricciones prolongadas y dejan de interpretar cada recuperación de peso como una derrota personal. Ese conocimiento modifica la forma de valorar las promesas de soluciones rápidas y abre la puerta a una mirada mucho más crítica.
La divulgadora resume esa diferencia con otra reflexión que considera esencial. "Porque una persona que piensa que el problema es su falta de fuerza de voluntad vuelve a comprar. Una persona que entiende cómo funciona su cuerpo empieza a cuestionar el sistema".
Toda esa argumentación desemboca en una frase que condensa el núcleo de su mensaje y explica, en gran medida, el éxito de un mercado que se alimenta de intentos repetidos y expectativas renovadas. "La culpa es un negocio extraordinariamente rentable”.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












