Es evidente que la obesidad es un problema de salud mundial cada vez mayor, que genera una morbilidad y una mortalidad considerables, así como elevados costes sanitarios. Aunque las intervenciones conductuales pueden favorecer la pérdida de peso y mejorar la salud metabólica, la adherencia a largo plazo sigue siendo escasa , y la mayoría de los pacientes recuperan el peso perdido y sufren un deterioro metabólico.

    De hecho, menos del 20 % de los adultos con sobrepeso u obesidad que adelgazan mediante intervenciones intensivas en el estilo de vida mantienen esa pérdida más allá de un año. De ahí que sea urgente la adopción de estrategias que no solo logren la pérdida de peso inicial, sino que también la mantengan a lo largo del tiempo.

    Una forma muy eficaz de ayunar

    En este sentido, la alimentación con restricción horaria, una forma de ayuno intermitente, puede resultar una estrategia altamente efectiva sin necesidad de contar calorías ni de manipular los macronutrientes de la dieta con el objetivo de perder peso y mantener esa pérdida en el tiempo. Se estima que en adultos con sobrepeso u obesidad, reduce la ingesta energética diaria en 300-500 kcal/día (aproximadamente un 10-30 %), lo que da lugar a una pérdida de peso moderada (1-4 %) y a mejoras en la salud metabólica.

    Precisamente, un equipo de científicos liderados por expertos de la Universidad de Granada (UGR) han logrado demostrar que limitar la ingesta de alimentos a una ventana de ocho horas ayuda a mantener el peso perdido 12 meses después de finalizar la intervención en adultos con sobrepeso u obesidad.

    La investigación, publicada en Clinical Nutrition, ha revelado que el ayuno intermitente, concretamente la forma popularmente conocida como 16:8, donde se ayuna durante 16 horas y se permite comer durante las ocho horas restantes, es una estrategia eficaz para mantener la pérdida de peso a medio plazo.

    Además, el estudio revela que estos beneficios se mantienen un año después independientemente de si la ventana de ingesta de comida de ocho horas se realiza a primera hora del día (entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde, o entre las una de la tarde y las nueve de la noche en comparación con las personas que mantienen su rutina habitual de comer durante 12 horas o más. Eso sí, el grupo de ayuno temprano mantuvo una mayor reducción de la masa grasa.

    Según los investigadores, estos hallazgos apuntan a que este tipo de intervenciones nutricionales no solo son viables y efectivas a corto plazo, sino que ahora muestran efectos sostenibles en el tiempo. “Hasta la fecha, aunque sabíamos que el ayuno intermitente promueve una pérdida de peso modesta a corto plazo, no estaba claro si sus efectos se sostenían en el tiempo. Al evaluar a los participantes 12 meses después de terminar la intervención, demostramos que los cambios sobre el peso corporal persisten”, asegura la doctora Alba Camacho Cardeñosa.

    “Y un dato muy positivo es que una de cada tres personas decidió seguir practicando el ayuno intermitente por su cuenta durante ese año de seguimiento, lo que sugiere que es un hábito relativamente fácil de integrar en el día a día”, añade la experta.

    Este estudio forma parte de un proyecto más grande cuyos resultados principales se han publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine, donde se ha observado que los participantes que hicieron alimentación con restricción horaria, independientemente del horario de ingesta, pierden de media 3-4 kilos más que el grupo que sólo recibe recomendaciones nutricionales. Y mantener esa pérdida es la clave.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.