Hay relaciones que, vistas desde fuera, parecen impecables. Funcionan, se sostienen en el tiempo, proyectan estabilidad. Y aun así, algo no termina de encajar. Quien está dentro percibe una distancia extraña, una especie de vacío.

En ocasiones, esa grieta aparece cuando el amor que se recibe se dirige a una identidad moldeada con los años. Una versión afinada de nosotros creada para gustar, para encajar, para evitar conflictos o asegurar afecto.

El psicoanalista Donald Winnicott ya describió este fenómeno en los años sesenta. Hablaba del “false self”, una estructura que todos desarrollamos en cierta medida para convivir en sociedad. Un yo adaptado permite funcionar, cumplir expectativas y sostener relaciones. El problema surge cuando ocupa todo el espacio. Cuando esa construcción deja fuera lo espontáneo, lo incómodo, lo que no encaja del todo.

En esos casos, la persona puede llevar una vida aparentemente plena y, al mismo tiempo, experimentar una desconexión profunda. El éxito, el afecto y el reconocimiento recaen sobre una máscara que ha aprendido a hacerlo todo bien, mientras la parte más genuina queda en segundo plano, cada vez más difícil de identificar.

Algo parecido planteó Carl Rogers con su idea de las “condiciones de valía”. Desde edades tempranas, se aprende qué rasgos son aceptados y cuáles generan rechazo. Algunas emociones se premian, otras se silencian. Con el tiempo, ese filtro deja de ser consciente. La persona deja de mostrar solo una parte de sí misma y empieza a creer que esa es la totalidad. Así dice ina de sus citas más conocidas: "Una persona, al descubrir que es amada por ser como es, no por lo que pretende ser, sentirá que merece respeto y amor"

El afecto que no llega

Aquí aparece una paradoja: cuanto más afinada está esa versión construida, más fácil resulta recibir afecto. Más reconocimiento, más validación. Y al mismo tiempo, más miedo a dejar caer esa identidad, porque todo parece depender de ella.

Paidós. El proceso de convertirse en persona: Mi técnica terapéutica

El proceso de convertirse en persona: Mi técnica terapéutica

Paidós. El proceso de convertirse en persona: Mi técnica terapéutica

Desde fuera, la vida está llena de amigos. Desde dentro, algo falla. Este tipo de soledad no responde a la ausencia de relaciones. Surge en medio de ellas. En momentos de intimidad, incluso. Se puede compartir un abrazo y seguir sintiendo que hay una parte que no está siendo tocada.

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Algunas tradiciones filosóficas han abordado esta cuestión desde otro ángulo. El concepto budista de anatta propone que la identidad fija es, en gran medida, una construcción. No hay un yo inmutable al que aferrarse. Esa idea puede generar desconcierto, y al mismo tiempo abre una posibilidad. Si la identidad es una narración, también puede reescribirse.

El cambio no suele ser espectacular. Se basa en permitir que la imagen deje de ser perfecta para que aparezca algo más real.

Ese movimiento implica riesgos y acaba con algunas relaciones, pero otras sobreviven y el afecto empieza a alcanzar a la persona que la sostenía.

Headshot of Juanjo Villalba

Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.