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Durante décadas, el calor ocupó un lugar muy concreto en el imaginario médico: el de un peligro del que convenía protegerse. Las altas temperaturas se asociaban al agotamiento, la deshidratación o el golpe de calor, especialmente en un contexto en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes.
Sin embargo, la investigación científica ha comenzado a dibujar un panorama mucho más amplio. Hoy, algunos estudios apuntan a que la exposición controlada al calor podría activar mecanismos fisiológicos con efectos positivos para el organismo.
Esa es la idea que recorre ‘Nacidos para sudar’, el nuevo libro del periodista científico Bill Gifford, conocido también por ser coautor de Sin límites (Outlive), uno de los grandes éxitos editoriales recientes sobre longevidad.
En esta nueva obra, el autor viaja desde las tradicionales saunas finlandesas hasta laboratorios especializados en fisiología térmica. También pone a prueba su propio cuerpo participando en estudios científicos y afrontando retos físicos en condiciones extremas. El objetivo es comprender cómo responde nuestro organismo al calor y qué puede enseñarnos esa respuesta sobre nuestra evolución.
Una de las cuestiones que más debate genera es la percepción del calor como aliado de la salud. Preguntado por cuál es la idea que más suele malinterpretarse, Bill Gifford responde con claridad: "Que el calor puede curarnos, pero también hacernos daño. Es un arma de doble filo", apunta.
El escritor recuerda que esa doble naturaleza ha condicionado durante años la manera en que la medicina abordaba este fenómeno. "Durante mucho tiempo, la fisiología y la medicina consideraron el calor únicamente como una amenaza, y con razón: el calor excesivo puede provocar enfermedades como el golpe de calor si no tenemos cuidado", explica.
Su libro no propone exponerse de forma indiscriminada a temperaturas extremas. Al contrario, insiste en la importancia del contexto, la adaptación progresiva y el conocimiento de los propios límites. Precisamente por eso considera especialmente relevantes los avances científicos de la última década, que han abierto nuevas líneas de investigación sobre los efectos del calor cuando se utiliza de forma controlada.
En ese cambio de paradigma desempeñaron un papel decisivo varios estudios realizados en Finlandia, un país donde la sauna forma parte de la vida cotidiana desde hace generaciones. Sus resultados sorprendieron incluso a muchos investigadores.
"Hace unos diez años, unos estudios extraordinarios realizados en Finlandia descubrieron que los usuarios habituales de saunas gozaban de una salud mucho mejor, lo que incluía menos ataques al corazón y un menor riesgo de padecer alzhéimer", afirma Gifford.
Aquellos trabajos despertaron un enorme interés porque sugerían que los beneficios podían ir mucho más allá de la relajación asociada tradicionalmente a la sauna. A partir de ese momento comenzaron a multiplicarse las investigaciones sobre la relación entre la exposición al calor, la salud cardiovascular, el envejecimiento y diversos procesos fisiológicos relacionados con la longevidad.
Para Bill Gifford, ese hallazgo marcó un antes y un después en la forma de entender el papel del calor en la medicina. "Esto cambió por completo la perspectiva, y ahora el calor se ve como algo beneficioso e incluso potencialmente terapéutico", asegura.
La evidencia científica continúa avanzando y todavía quedan numerosas preguntas por responder, pero una conclusión empieza a consolidarse: cuando se emplea con prudencia y bajo las condiciones adecuadas, el calor deja de ser únicamente un factor de riesgo para convertirse en un campo de investigación con un enorme potencial terapéutico.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.













