- Lola de la Puerta, doctora experta en microbiota: “Decir a la gente que se tome un probiótico es como decir que se vaya a América, ¿adónde exactamente?”
- Jessie Inchauspé, bioquímica experta en glucosa: “La fruta no es natural, es producto de la ingeniería humana”
- Marcos Vázquez, divulgador: “Cada dos meses dejo de tomar café durante una semana y solo consumo creatina los días que entreno fuerza”
Muchos hombres llegan a los 35 ó 40 años pensando que su cuerpo simplemente “ha cambiado”. Empiezan a acumular grasa abdominal. Pierden energía. Se sienten más cansados. Les cuesta más ganar músculo o mantenerse definidos. "Y aunque intentan entrenar o cuidar la alimentación, sienten que el cuerpo ya no responde igual. La mayoría cree que el problema está solo en la edad", explica el experto entrenador personal, José Ruiz, @malagaentrena en redes sociales.
Pero en muchos casos el verdadero origen es otro: estrés crónico, mal descanso y deterioro hormonal progresivo. La barriga no aparece solo por comer más. Uno de los mayores errores es pensar que la grasa abdominal aparece únicamente por exceso de comida. Evidentemente, la alimentación influye. Pero el estrés sostenido también tiene un impacto enorme sobre cómo el cuerpo almacena energía.
Cuando una persona vive constantemente acelerada:
• El cortisol permanece elevado.
• El descanso empeora.
• El cuerpo recupera peor.
• Aumenta la fatiga mental.
Y todo eso favorece un entorno mucho más propenso a acumular grasa visceral, especialmente en la zona abdominal. Por eso hay hombres que incluso entrenando siguen viendo cómo la barriga aumenta poco a poco con los años. El cuerpo no diferencia entre estrés físico y mental. Para el organismo, una discusión constante, problemas económicos, exceso de trabajo o dormir poco también son formas de estrés.
Y el problema es que hoy muchas personas viven en ese estado permanentemente:
• Pendientes del móvil.
• Durmiendo poco.
• Con exceso de pantallas.
• Sin pausas reales.
• Y sobreviviendo con café y cansancio acumulado.
El cuerpo interpreta ese contexto como una situación de alerta continua. Y cuando eso ocurre durante meses o años, el sistema hormonal empieza a resentirse. La testosterona no es solo músculo.
La testosterona suele asociarse únicamente con ganar músculo o mejorar el rendimiento sexual. Pero en realidad influye en muchas más cosas:
• Energía diaria.
• Motivación.
• Capacidad de recuperación.
• Fuerza. • Estado de ánimo.
• Vitalidad general.
El problema es que el estrés crónico y la falta de descanso pueden afectar negativamente a su producción y equilibrio. Y no hace falta tener niveles extremadamente bajos para empezar a notar síntomas:
• Fatiga constante.
• Falta de iniciativa.
• Más dificultad para perder grasa.
• Menor rendimiento físico.
• Sensación de apatía.
Dormir mal empeora todo el círculo El descanso es uno de los pilares más infravalorados en la salud masculina. Muchas personas creen que pueden compensar dormir poco entrenando más o tomando más estimulantes. Pero durante el sueño ocurren procesos fundamentales:
• Regulación hormonal.
• Recuperación muscular.
• Reparación del sistema nervioso.
• Gestión del estrés. Cuando el descanso falla:
• El cortisol sube.
• La recuperación empeora.
• El hambre aumenta.
• La testosterona puede verse afectada.
Y el cuerpo entra en una dinámica donde cada vez cuesta más progresar. Entrenar más no siempre arregla el problema Muchos hombres intentan solucionar esta situación haciendo más cardio o entrenando todavía más duro. Pero si el cuerpo ya está saturado, añadir más estrés físico rara vez funciona.
A veces la mejora empieza por cosas mucho más simples:
• Dormir mejor.
• Reducir el estrés diario.
• Caminar más.
• Recuperar fuerza muscular.
• Pasar menos tiempo sentado.
• Disminuir el exceso de estimulación constante.
El cuerpo responde mucho mejor cuando deja de vivir permanentemente en modo supervivencia. La pérdida muscular también forma parte del problema A partir de los 30–40 años muchos hombres empiezan a perder masa muscular de forma progresiva si abandonan el entrenamiento de fuerza.
Y menos músculo significa:
• Menor gasto energético.
• Más facilidad para acumular grasa.
• Peor metabolismo.
• Menos protección física y hormonal.
Por eso el entrenamiento de fuerza deja de ser solo una cuestión estética y se convierte en una herramienta de salud. Veo cada día más en mi proyecto malagaentrena de entrenamiento que la combinación de estrés crónico, mala recuperación, sedentarismo y pérdida muscular forma es uno de los problemas más silenciosos en muchos hombres adultos.
Y normalmente el cuerpo empieza a reflejarlo a través de: • Barriga abdominal.
• Fatiga constante.
• Pérdida de energía.
• Menor rendimiento físico.
La buena noticia es que el cuerpo todavía tiene capacidad de adaptación después de los 40. Pero para recuperarla, muchas veces no hace falta hacer más… Hace falta dejar de vivir permanentemente agotado.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!













