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Pocos alimentos generan tanta confusión en nutrición como la soja. Para algunos es una fuente limpia de proteína y una alternativa inteligente, otras personas opinan que se trata de un producto sospechoso que “altera hormonas”, inflama o incluso engorda y debería evitarse. Como suele pasar, la realidad no está en los extremos.
"Si eres un hombre que entrena, quiere perder grasa o simplemente mejorar su alimentación, merece la pena entender qué es realmente la soja, qué te puede aportar y en qué casos conviene matizar su consumo", afirma Sonia Lucena, psiconutricionista y técnico especialista en nutrición deportiva..
Empecemos por lo importante: la soja es una legumbre y no una cualquiera. A nivel nutricional, destaca por ser una de las pocas fuentes vegetales con un perfil de aminoácidos bastante completo, lo que la convierte en una proteína de alta calidad dentro del mundo vegetal.
La soja es mucho más que proteína vegetal
Además de proteína, la soja aporta fibra, grasas saludables (especialmente poliinsaturadas) y micronutrientes como hierro, calcio, magnesio y potasio. Todo esto con una densidad calórica relativamente controlada, lo que la convierte en una opción interesante en fases de definición.
En términos prácticos, alimentos como el tofu, el tempeh, el edamame o la soja texturizada pueden encajar perfectamente en tu dieta. Son versátiles, saciantes y fáciles de combinar con otras fuentes de proteína para construir platos equilibrados.
Uno de los grandes beneficios de la soja es precisamente ese: la capacidad de ayudarte a mantener una ingesta proteica adecuada sin depender exclusivamente de carne, pescado o huevos, lo cual no significa que tengas que eliminarlos, pero sí que puedes ampliar tu abanico de opciones y mejorar la adherencia a largo plazo.
Además, su contenido en fibra juega un papel clave en el control del apetito, lo cual te ayudará a eliminar más grasa sin pasar hambre. Ahora bien, no todo es perfecto. Como cualquier alimento, la soja también tiene ciertos matices que conviene conocer.
Los inconveniente de la soja a tener muy en cuenta
El primero tiene que ver con su procesamiento, no es lo mismo consumir soja en formatos tradicionales y mínimamente procesados, como el tofu, el tempeh o el edamame, que hacerlo a través de productos ultraprocesados donde la soja aparece como un ingrediente más dentro de una lista larga. En estos últimos, la calidad global del alimento suele ser mucho menor, independientemente de que lleve soja.
El segundo punto son las famosas isoflavonas, los compuestos vegetales con estructura similar a los estrógenos. Este es, probablemente, el origen de la mayoría de mitos, se ha extendido la idea de que consumir soja puede reducir la testosterona o “feminizar” al hombre. Sin embargo, en hombres sanos y con consumos normales, la evidencia actual no respalda ese efecto. Es decir, incluir soja en tu dieta no va a sabotear tu rendimiento ni tu composición corporal.
Y aquí entra otro de los mitos más repetidos: que la soja inflama o engorda, tengo pacientes a los que en algunas dietas les han retirado el consumo de soja, pues bien, la realidad es que ningún alimento por sí solo “engorda”; lo que determina la ganancia de grasa es el exceso calórico mantenido en el tiempo. En cuanto a la inflamación, en personas sanas, la soja no solo no es inflamatoria, sino que puede formar parte de una dieta equilibrada con efectos neutros o incluso positivos. Otra cosa distinta es que alguien tenga una intolerancia o sensibilidad individual, pero eso no se puede generalizar.
Eso sí, como todo, la dosis importa. Basar toda tu ingesta proteica exclusivamente en soja no sería lo más recomendable, no porque sea peligrosa, sino porque limitarías la variedad nutricional de tu dieta, la clave sigue siendo combinar fuentes.
Otro aspecto que suele mencionarse es su posible relación con la tiroides. Aquí conviene ser claros: la soja contiene compuestos que pueden interferir ligeramente en la absorción del yodo, un mineral clave para la función tiroidea. Pero en personas sanas, con una dieta equilibrada y suficiente ingesta de yodo, esto no supone un problema real.
Donde sí puede tener cierta relevancia es en personas con problemas tiroideos diagnosticados o que toman medicación específica. En esos casos, puede ser recomendable ajustar el consumo o separar su ingesta de la medicación, pero esto ya entra en un contexto individualizado que se puede analizar en cada caso
Entonces... ¿tiene sentido incluir soja en una dieta enfocada a perder grasa o mejorar el físico?
La respuesta es sí. Puede ser una herramienta útil, especialmente por su combinación de proteína y saciedad. Pero no es imprescindible, ni mucho menos superior a otras fuentes. Es simplemente una opción más, y como tal, hay que saber usarla.
Porque, como siempre, lo que marca la diferencia no es un alimento concreto, sino el conjunto de decisiones que repites cada día.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!














